Jura por Dios y por su honor que conoció al teniente de infantería don Amador Leal Pérez al hacerse cargo del Puesto de Socorro del 339 Batallón de la 85 Brigada Mixta en el mes de diciembre de 1937. Que inmediatamente se le dio a conocer como sujeto incondicional de la Causa Nacional, y que tenía el propósito de evadirse en cuanto las circunstancias lo permitieran. A primeros de enero de 1938, pasó a ocupar nuestro Batallón la posición denominada Llano de los Pozos, en el frente de Granada. Inmediatamente que llegamos comenzaron a evadirse los individuos, por lo cual se inició una persecución violenta contra todos aquellos que ofrecían la más mínima duda, siendo el citado Amador Leal uno de los más perseguidos. El citado Leal, a pesar de todo esto, continuó su labor entrevistándose a diario conmigo y comunicándome todas sus impresiones. En esta fecha tomó como ordenanza a un individuo que todos conocíamos como desafecto a la Causa Roja. Pocos días después de tomar a este ordenanza bajo su protección le facilitó la evasión. A consecuencia de todo esto decidió el Comisario de la Brigada, apellidado Rioja, reunir a todos los oficiales del Batallón, entre los que me encontraba yo, para ver de evitar estos actos, que diezmaban la moral de las fuerzas. Fueron invitados todos, exceptuando el teniente Leal, debido a su traslado a otra Compañía, mandada por el capitán llamado Juan Fuentes, el cual presumía de haber paseado en Puente Genil a gran cantidad de vecinos y que lo mismo hubiera hecho con su padre de saber que era fascista. En la reunión de oficiales, el citado Rioja, comisario de la brigada dijo: “hay que matar a alguien, para después colgarlo en lo alto del cerro Morteros, y que sea visto por todos los soldados”.
Esto sucedía al día siguiente de evadirse el ordenanza del teniente Leal. Por la noche se presentó de nuevo el citado Comisario, a fin de recorrer las posiciones por si encontraba a alguien. Yo fui invitado a acompañarlo, negándome a ello por adivinar las intenciones de los que me invitaban con respecto a mí. El comisario se hizo acompañar por el Comandante y comisario del Batallón. A las nueve horas aproximadamente regresaron diciendo que habían encontrado el teniente Leal evadiéndose, y que el capitán Fuentes lo había muerto a tiros. Fue enterrado en la puerta de mi chabola, con un gran letrero que decía así: Teniente Amador Leal Pérez, muerto a tiros cuando intentaba pasarse al enemigo. Sirva de ejemplo.
Posteriormente el declarante fue juzgado por un tribunal de Comisarios y la primera pregunta que se me hizo fue la siguiente: ¿qué opina usted de la muerte del teniente Leal?, lo cual demuestra hasta la saciedad que temían que la fuerza se diera perfectamente cuenta de que se trataba de un asesinato. El citado teniente Leal fue perseguido desde su llegada al Batallón, por ir acompañado desde el Estado Mayor de una denuncia formulada por el que fue teniente del mismo Batallón don Francisco Pastor Aldaba, que lo conocía de Alicante. En todo momento fue el teniente Amador Leal Pérez un convencido de la victoria del Generalísimo Franco, y un declarado colaborador en la labor de sabotaje contra los rojos.
Y para que conste y surta sus efectos oportunos, expido la presente declaración en Alicante a 1 de julio de 1939. Año de la Victoria. Arriba España, Saludo a Franco.